Saber adaptarse

Fantástico relato, amigo Marcelo. Un abrazo

Periódico Irreverentes

Marcelo Filzmoser

Fui a reuniones de padres, arreglé la correa de la persiana, discutí con vendedores de autos y hasta llegué a pagar para que me presten plata. Tuve sexo del bueno y del de todos los días. Tomé la cocaína necesaria para estar una semana entera sin dormir y para creer que el edificio se desplomaba cada vez que alguien llamaba al ascensor.

Durante otros días hice gimnasia, comí sano, fui de compras a esos lugares que llaman dietéticas o almacenes naturistas y busqué analista. Se puede decir que traté de hacer las paces con el mundo.

Casi sin darme cuenta, quizás porque fue de a poco, hice plata. No demasiada pero más de la que sé gastar. En eso soy todo un caso. Me resulta más fácil hacerla que gastarla. Puede también que sea falta de ingenio, o algún defecto genético que me vuelve menos vulnerable al vómito…

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